Amped 3
Cuando Microsoft lanzó la
consola Xbox, lo hizo
acompañando a su nueva máquina
de una primera hornada de juegos
producidos por sus propios
recursos con el objetivo de
dotarla de un catálogo completo,
y de intentar idear nuevas sagas
que continuar en el futuro.
Además de Halo, que no necesita
presentación, salieron juegos
como los nunca continuados
Azurik, Nightcaster y compañía,
y este Amped, un interesante
juego de snowboard que recibió
muy buenas críticas en su día y
que, gracias a ello, tuvo
“futuro”, al contrario que la
mayoría de sus acompañantes.
Tras una meritoria segunda
entrega, el futuro de esta saga
de snowboard volvió a quedar en
entredicho por causa del
desmantelamiento de las sagas
deportivas de Microsoft (gracias
a su acuerdo online con EA). Sin
embargo, Take 2, por aquella –y
todavía- en expansión, se
decidió a comprar a Microsoft la
licencia de sus juegos
deportivos, “salvando” títulos
como Top Spin y Amped, que de
nuevo vuelve a ser juego de
lanzamiento de Xbox, en este
caso Xbox 360.
Amped 3 contiene
considerables cambios con
respecto a los anteriores
juegos, pero lo que más llama la
atención es su original y
absolutamente demencial
historia. Sin intentar
desvelarla, aunque a fin de
cuentas es completamente
absurda, lo que verdaderamente
es increíble es la forma de
contarla, con todo tipo de
estilos visuales –desde imagen
real hasta animación con
plastilina, pasando por anime-,
mezclando influencias de todo
tipo, y sobre todo, con un
sentido del humor muy acusado, a
veces, todo sea dicho, un tanto
cerrado y difícil de entender
culturalmente, pero a fin de
cuentas tremendamente original.
La historia no es ni un drama ni
una comedia, es simple y
genialmente absurda, y muy
divertida de ver avanzar.
Para que la historia avance,
naturalmente, tendremos que
hacer snowboard, teniendo la
habitual libertad, ya vista en
anteriores juegos, de surcar la
nieve de diferentes montañas en
un entorno abierto pero que
inevitablemente tiene su fin al
final de la ladera. Tendremos un
minimapa al que acceder en todo
momento para que el juego nos
“suelte” en los numerosos puntos
de teleférico del mapa y desde
ahí podremos también seleccionar
qué desafíos queremos afrontar
para que el juego nos los marque
con un arco iris y así llegar
nosotros hasta ellos con
facilidad. Del mismo modo, nos
los podremos encontrar sin más,
y afrontarlos.
El hecho de que el juego sea
tan abierto es muy positivo, y
los grandes escenarios nos
permitirán tener una gran
libertad de movimiento; además,
la potencia gráfica de la
consola permite que la distancia
de dibujado de los gráficos sea
muy larga, y cuando demos
grandes saltos podremos
observar, sin ningún truco para
cortarlo, cómo se extiende todo
el escenario. Las montañas
también están pobladas de gran
cantidad de detalles, no solo
árboles, sitios por donde
deslizarnos o rampas, sino
también multitud de corredores
que también estarán haciendo
snowboard.
El juego está organizado en
diferentes montañas, cada una de
las cuales tendrá varias zonas,
aunque inicialmente no podremos
acceder a todas. Tendremos que
ganar una cierta cantidad de
“puntos de respecto” (mediante
la superación de desafíos y
retos) para ir desbloqueando
zonas, teniendo el juego, por lo
tanto, un desarrollo lineal a
nivel global, aunque con una
gran no linealidad en cada una
de sus etapas. Los desafíos no
serán todos iguales, no solo en
lo que se refiere a los
objetivos, sino también a su
ejecución.
Algunos serán desafíos con
tiempo, en los que tendremos que
lograr una cierta cantidad de
puntos o maniobras dentro de un
determinado límite, mientras que
otros, al estilo de los primeros
Amped, nos retarán a deleitar a
un fotógrafo haciendo la
maniobra que quiere que hagamos,
y cambiando la cámara a una
perspectiva lateral muy
interesante. Dado que una vez
que los hayamos pasado es
imposible volver atrás –la
montaña está, evidentemente,
cuesta abajo-, el juego siempre
nos ofrece la posibilidad de
reintentar un desafío cuando
hayamos fracasado en su
ejecución, o incluso cuando
hayamos tenido éxito pero no nos
quedemos contentos con la
puntuación obtenida.
Los desafíos desperdigados
por las montañas del juego se
ven complementados por una serie
de misiones que hacen avanzar la
historia, y que cuentan, como
decíamos, con muy originales y
divertidas secuencias
cinemáticas que nos sorprenderán
por su variedad y su calidad
artística. Estas misiones nos
abren nuevos caminos y nos
ofrecen extras, como una nueva
tabla de snow y otros
equipamientos, además de
contarnos las divertidas
relaciones entre los
protagonistas de la historia.
La historia del juego y su
diseño están bien, pero las
dinámicas de snowboard no han
evolucionado demasiado con
respecto a anteriores juegos,
sin resultar tremendamente
revolucionarias. Se ha retocado
el sistema de control de
anteriores juegos, usando los
botones frontales y gatillos
para hacer diversas piruetas,
pero en ocasiones el juego tarda
en responder a nuestras órdenes.
Aún así, en control mejora con
respecto a Amped 2, y sigue
siendo eminentemente un juego de
piruetas, y no de velocidad como
SSX. El diseño de escenarios es
interesante aunque demasiado
irrealista en ocasiones, con
rampas y sitios por donde
deslizarnos que no vienen a
cuento. A nivel jugable es
decente, pero no resulta en
absoluto revolucionario, y vale
más como diseño global de juego
que a la hora de jugarlo en sí.
Gráficamente Amped 3 llama la
atención, como todos los juegos
de Xbox 360, pero aunque
artísticamente resulta
increíblemente bueno, no solo
por las cinemáticas de varios
estilos sino por el diseño de
producción de todo el juego en
sí, a nivel técnico no está tan
avanzado, mostrando algunos
detalles que parecen más de un
juego de la presente generación
que de la próxima. Quizás se
deba a que se trate de un juego
de lanzamiento, pero si no fuese
por el original diseño de
producción tendría una nota muy
inferior. Los escenarios son
bastante grandes, y la distancia
de dibujado buena, pero el
modelado no está muy allá, y
otros detalles del juego tampoco
resultan llamativos si tenemos
en cuenta el nivel de los otros
títulos de Xbox 360.
El apartado sonoro cuenta con
una amplia selección no muy
populares pero sí muy variadas,
en la línea de los dos
anteriores juegos de la saga,
abarcando estilos como rock,
punk rok, heavy metal o incluso
hip-hop. El doblaje es, por
desgracia, únicamente en inglés,
aunque con subtítulos en
castellano. Los efectos de
sonido son bastante variados y
graciosos.
Amped 3 es en conclusión un
buen juego de snowboard, que ha
relajado considerablemente la
curva de dificultad y de
exigencia de los anteriores
juegos, y que resulta ahora un
título más sencillo y,
seguramente para algunos,
divertido de jugar, algo así
como un juego de snowboard mucho
más arcade y menos simulador. Su
historia y su diseño de
producción en general es
sorprendente y muy divertido, y
una de las mayores razones que
harán que el jugador siga
avanzando en el modo carrera del
juego. Sin embargo, a nivel
jugable no evoluciona demasiado,
a nivel técnico resulta discreto
para los estándares que se están
estableciendo en Xbox 360 y,
sobre todo, carece del modo
multijugador online de la
anterior versión. Sigue teniendo
soporte Xbox Live, pero solo
para puntuaciones, y el segundo
jugador solo podrá participar en
algunos desafíos del modo
carrera, sin que haya un
multijugador propiamente dicho.
Aún así, carece de competencia
en Xbox 360 y resulta digno de
ver por su original diseño de
producción. Esperemos que una
cuarta parte, con más tiempo,
permita que vuelva el modo
online y dé paso a evoluciones
jugables.